Thursday, September 06, 2007
Posteado por Libelula a las 6:29 PM

Y hablé en la lengua del silencio.
Mis palabras no dañaban, ni mentían, ni callaban.
Simplemente eran.
Eran parte, de todo aquello, y a su vez, de nada.
Pronunciaban palabras de alegría, de justicia, de igualdad.
Pero aquellos oídos, aquellos oídos eran sordos.
No quisieron escuchar motivos ni razones.
Solamente buscaban palabras aduladoras, que de mi boca no salían.
La búsqueda fue infructuosa.
De tanto esperar, se aburrió.
Y aprendió a encontrar mentiras en las verdades, pero sólo porque las necesitaba.
Porque de mis palabras.. sólo venía lo esencial, ahora, le gustase o no, sólo venían palabras de verdad.
Y de eso, no hay pie atrás.